Prólogo: Algo Inesperado

Abrí mis ojos ligeramente confundido. Me advirtieron que sería así; después de todo la criogenia no se siente como dormir en realidad, es más bien como si te pusieran totalmente en pausa.
Parpadeé un par de veces antes de que la vista se me adecuara. Estaba en la cámara de aclimatación, únicamente expuesto a luz ultravioleta, aún en gravedad cero... Lo que significaba que seguíamos en el espacio.
En una pantalla transparente estaba mi fotografía con mi información.

Nombre: Harley Tesla.
Edad: 20 [años], 11 [meses], 3 [días].
Estatura: 173 [cm].
Peso: 84 [kg].
Ojos: Grises.
Cabello: Castaño.
Piel: Grado IV en escala de Fitzpatrick - «Trigueña».

«Creí que lucía un poco mejor ese día», pensé al ver mi fotografía. Me veía un poco patético con tantas ojeras y una sonrisa que apenas podía esbozar.
—Sujeto 324, activando gravedad en cámara de aclimatación 6.
Esa era mi llamada. Me afirmé de las mancuernas de mi cápsula, y caí sin problemas, sobre mis dos piernas firmes. Entonces, se encendieron las luces de emergencia. 
—Bienvenido, Tesla —dijo una muchacha mientras entraba en la cámara a paso rápido. Traía puesto uno de los buzos de entrenamiento rojos, y gafas. Su cabello era café y ondulado, lo llevaba recogido en un moño. Era bonita. Casi de mi estatura. Lucía cansada y enojada, pero así era ella, Lily Hamilton, una buena amiga y la persona que menos he visto sonreír en mi vida.
Lily tenía nueve años cuando entramos al proyecto, y yo tenía diez. Entrenamos juntos durante mucho tiempo hasta que en la adolescencia nos separaron de sección y solo nos veíamos durante períodos breves. La última vez que la había visto tan de cerca había sido a mis dieciocho años.
—¿Lily? —me costó pronunciar su nombre, tuve que carraspear un poco. Hasta que me golpeó el pecho con el bulto, no había notado que traía consigo un conjunto de ropa para mí, un overol azul que en los velcros traía mi nombre y mi rango, y unos bóxer holgados— Dulce como siempre.
Me dio un momento para vestirme. Me saqué la indumentaria de estasis y lo devolví a mi capsula. El traje me quedaba bien, pero tendría que cambiarlo luego porque mi parche decía el rango incorrecto, yo no era capitán y no podía andar con eso puesto como si nada.
En cuanto salí, Lily echó a andar a tranco largo.
—Tenemos problemas, HT.
—¿Cuál es la situación?
—Aún no lo tenemos muy claro.
—¿Qué año es?
—Tampoco sabemos.
—Hay comunicación con —.
—Ninguna.
—¿Hay algo?
—Problemas.

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